PRESIDENTE BUSH PIDE AL CONGRESO NORTEAMERICANO APROBACIÓN DEL TLC CON COLOMBIA

mayo 5, 2007 10:13 am

El presidente de los Estados Unidos George W. Bush, instó al Congreso a que trabaje con su administración para aprobar rápidamente» una ley «responsable» para conceder fondos a los militares de EE. UU. en las guerras.

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En su alocución Bush se refería así a la búsqueda de un compromiso en el enfrentamiento que mantienen los demócratas con el presidente sobre los fondos para los conflictos bélicos en Irak y en Afganistán y el comienzo de una retirada.

En este sentido, los demócratas también hicieron hoy un llamamiento para buscar una vía de solución y se pueda conjugar la financiación de la misión con un cambio de rumbo de la misma.

Este nuevo llamamiento de hoy se produce después de que a comienzos de semana Bush decidiera vetar el proyecto de ley aprobado la semana pasada en el Congreso y que vinculaba la asignación de fondos para la guerra en Irak y Afganistán con el comienzo, para antes del 1 de octubre, de la retirada de las tropas del suelo iraquí, para completarse seis meses después.

En sus palabras a la nación, el presidente también invitó a que la nueva medida se realice «rápidamente» y recordó que ha designado a tres altos oficiales de su equipo en la Casa Blanca para negociar con el Congreso esta medida, que califica de «vital».

Los designados, según el presidente, son su consejero de Seguridad Nacional, Stephen Hadley; su jefe de Gabinete, Josh Bolten, y su director de Presupuesto, Robert Portman.

Ellos deberán encabezar las negociaciones con los demócratas para tratar de salir del actual punto muerto.

«He vetado el proyecto de ley que me envió el Congreso porque establecía una calendario fijo para la retirada de las tropas (de Irak); imponía unas condiciones inviables para nuestros comandantes militares e incluían miles de millones de dólares de gastos no relacionados con las guerras», explicó hoy el presidente.

Además, Bush recordó que aunque los republicanos y los demócratas no siempre se van a poner de acuerdo sobre la guerra, las consecuencias de un fracaso en Irak «son claras».

«Si tuviéramos que dejar Irak antes de que el gobierno se pueda defender por sí mismo, habría un vacío de seguridad en el país» y los extremistas «de todas las facciones competirían por llenar ese vacío, lo que tendría como consecuencia que los asesinatos sectarios se multiplicarían a una escala horrorífica», opinó.

Además, señaló que si los «radicales y los terroristas salen de esta lucha con el control de Irak, dominarían una nación con reservas de petróleo masivas, que usarían para financiar sus peligrosas ambiciones y diseminar su influencia».

«Estarían envalentonados por su victoria, protegidos por su nuevo santuario, deseosos de imponer su odiosa visión sobre los países vecinos e impacientes por hacer daño» a los estadounidenses, manifestó.

Bush aseguró que ningún «líder responsable de Washington tiene interés en dejar que esto pase» y pidió que se le dé una oportunidad al nuevo plan para Irak, anunciado en enero, para que funcione.

Por otro lado, explicó que es consciente de que los demócratas vieron este proyecto de ley «como una oportunidad para lanzar un mensaje sobre su oposición a esta guerra».

«En una democracia debemos debatir nuestras diferencias abierta y honestamente. Pero ahora es el momento de dar a nuestras tropas los recursos que esperan», agregó el presidente de EE. UU. en su mensaje radiofónico.

Por su parte, los demócratas aseguraron hoy que el veto aplicado por el presidente estadounidense no les «disuadirá» de encontrar otras formas de lograr sus dos metas, de apoyar plenamente a las tropas estadounidenses y a la vez cambiar la misión de EE. UU. en Irak.

En el habitual mensaje radiofónico de los sábados de los demócratas, el senador por Nueva York, Charles Schummer, también invitó a Bush a que trabaje con ellos para buscar una vía de solución que permita casar ambos cometidos.

Además, Schummer insistió en que los demócratas no cejarán en intentar convencer al presidente de la necesidad de cambiar la política estadounidense en relación a Irak.

«Se cómo Bush siente que tiene la razón, pero si mirara los hechos sobre el terreno llegaría a la misma conclusión a la que han llegado la mayoría de los estadounidenses: necesitamos un cambio de rumbo» en el país árabe, concluyó Schummer.

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